Vida Carmelita Contemplativa
El propósito de la vida carmelitana es preciso. Es una vida de oración y sacrificio por la santificación de sacerdotes y la salvación de almas. Es participar, compartir y auxiliar en la vida sacerdotal. La obra de la monja Carmelita es trabajar por las almas, rezar y hacer penitencia por aquellos quienes no están dispuestos a rezar o hacer penitencia por sí mismos. Consciente de que este trabajo bello pero difícil está fuera del poder humano de realizar, ella confía humildemente en la gracia de Dios y Su amor misericordioso para ayudarla. Él nunca falta a dirigir y enseñar a la alma sincera y generosa que busca solo Su voluntad.
Todo se hace en un espíritu de simplicidad alegre. La vida del Carmen, aunque sea necesariamente una vida de trabajos y mortificación, también es muy ciertamente una vida de la mayor felicidad y paz. ¿Cómo es posible que una hermana no posea la paz profundísima si Dios le ha dado la certeza de Su amor por medio de haberle concedido una vocación tan bella? Las Carmelitas se regocijan por vivir y trabajar en Su presencia.
Conversación con Cristo
Rezar sin cesar con una perfección lo más grande posible es un objetivo y un deber importantísimo para la Carmelita. Las vigilias, las penitencias, el silencio y la solicitud ordenados por la Santa Regla son necesarios para que la oración sea genuina y fructífera. Estas prácticas promueven el espíritu de recogimiento, tan deseado por el alma que ha abandonado el mundo para vivir en unión con Dios. Jesús mismo desea comunicarse y darse en amor. Es Su intención que esta unión sagrada con Su esposa Carmelita produzca frutos abundantes en las almas de otros.
Los períodos formales de oración son la Liturgia de la Santa Misa y el Oficio Divino, y dos horas de oración mental. El tiempo de trabajo no es menos lleno de oración que el tiempo pasado en el coro (la capilla del monasterio). El día entero se caracteriza por el recogimiento la Alegría, Amor Fraterno y el esfuerzo continuo por la santidad y perfección por el amor al Maestro Divino.